¿Cómo y para qué sirve la caja negra de un avión? - Amor
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¿Cómo y para qué sirve la caja negra de un avión?

Muchas veces son la única pista que se tiene luego de un siniestro aéreo.

Se denomina caja negra o registrador de vuelo al dispositivo que, principalmente en las aeronaves y coches motores o locomotoras de trenes, registra la actividad de los instrumentos y las conversaciones en la cabina. Su función es almacenar datos que, en caso de un accidente, permitan analizar lo ocurrido en los momentos previos.

¿Porque hay dos cajas negras?

La caja CVR graba las conversaciones de cabina, entre los pilotos, de estos con los controladores y los ruidos que los especialistas pueden analizar para dilucidar qué sucedió antes de un accidente. La otra caja FDR registra los detalles técnicos del vuelo como la posición del avión, la velocidad y/o la trayectoria.

Los registradores actuales emplean microcircuitos de memoria flash, capaces de almacenar datos durante varios años sin alimentación de energía. En la actualidad graban digitalmente las dos últimas horas o los últimos treinta minutos (según el modelo) de todas las conversaciones realizadas en la cabina, tanto las realizadas por los pilotos como las de ambiente, que se captan por medio de un micrófono normalmente instalado en el panel superior (overhead) y que registra todos los sonidos que se producen en cabina (conversaciones, avisos sonoros del avión, etc). Esos registradores contienen también tarjetas de circuito que procesan y comprimen los datos, aunque sólo los microcircuitos de memoria están encerrados en el bloque antichoque de la caja. Ese bloque se cubre con un blindaje grueso de acero para que resista los aplastamientos por impacto. Bajo el acero hay una capa de aislante térmico diseñado para proteger los microcircuitos de memoria de los incendios que suelen ocurrir tras un accidente del reactor.

¿Como se mantienen funcionando aun después de un impacto?

Soportan desaceleraciones equivalentes a pasar de 500 kilómetros por hora a cero en menos de cinco segundos, pueden resistir temperaturas de 1.100 grados centígrados durante una hora, aguantar un mes sumergidas a 6.000 metros de profundidad o el impacto de una colisión. En caso de que un aparato caiga al mar, algo que solo ocurre en el 10% de los casos. Disponen de una pequeña baliza que emite una señal de radio para ayudar a su localización.

Las pruebas de certificación que se realizan para comprobar que estén preparadas, son las siguientes:

  • Prueba de impacto: una pistola de gas lanza el registrador contra un blanco de aluminio, produciendo una fuerza máxima de 3.500 kilos.
  • Prueba de resistencia a la penetración: se deja caer sobre el aparato, desde tres metros de altura, una masa de 225 kilos provista de una punta de acero templado.
  • Prueba de aplastamiento estático: un actuador aplica una compresión de 2.300 kilopondios.
  • Prueba de inmersión a gran profundidad: el registrador debe resistir 24 horas en una cámara llena de agua marina a presión.
  • Prueba de ignifugación: se le somete a llamas de 1.100 °C

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Con información de El País de España

 

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