Radioloco, el roba cámara más famoso de Bogotá - Amor
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Radioloco, el roba cámara más famoso de Bogotá

Inaldo Pérez / RCN RAdio
Lleva más de treinta años atravesándose en las cámaras.

Donde hay cámaras, ahí está él. Siempre con su bandera de Colombia colocada en una gorra, la cual agita de un lado a otro haciéndola ondear. Se infiltra en grandes eventos, en transmisiones en vivo de televisión, incluso en algunas telenovelas.

Es difícil encontrar a una persona en Bogotá que nunca lo haya visto. Muy pocos saben su nombre, pero todos identifican con facilidad a ‘el loco de la bandera’que siempre sale bailando, saltando o saludando a las cámaras.

“Soy John Frady. Frady, con A. No Fredy. No me gusta que digan mal mi nombre. Si no me pueden decir Frady, que me digan ‘hola Radioloco‘ o el loco de la bandera, para que la gente sepa que soy el que se mete en las transmisiones”. Habla rápido, como queriendo ser preciso para que las divagaciones no le impidan contar algo que quiere decir. Al saber que será entrevistado no evita exhibir una sonrisa a la que le falta un diente y que intenta ocultar a toda costa para salir bien en las fotos.

Este era mi sueño desde pequeño, salir en televisión, que la gente me reconozca y me tome fotos. Me gusta que salga por el periódico, que la gente me vea mucho, que se vea la banderita”, cuenta Frady, oriundo de Bogotá.

Un sueño que nació hace muchos años, cuando apenas era un niño y veía desfilar a grandes celebridades por la pantalla de un viejo televisor de tubos que tenía en su casa. Fantaseaba con ser famoso, reconocido, importante, estar en la calle, huyendo del encierro de una habitación o un salón.

Por eso dejó el colegio muy joven, y a los 15 años encontró su vocación cuando apareció por primera vez en televisión. Con el tiempo, e inspirado en los vendedores los días en que jugaba la Selección Colombia, se hizo con una bandera, la amarró a una gorra y dio rienda suelta a este famoso personaje.

Eso fue ya hace 34 años. Hoy está cerca de cumplir 50, y continúa con la misma afición. “La gente dice que estoy loco, pero no es así. Igual no me pongo bravo por eso, si me dicen loco no pasa nada. Me da felicidad que la gente me reconozca. Todos me tratan de viejo. Me dicen ‘cucho, una foto'”, menciona Radioloco.

“Todavía estoy pegado a papi y mami”, comenta mientras explica su inusual rutina. Se levanta todos los días antes de las tres de la mañana, y una hora después sale de su casa en el barrio Roma, en la localidad de Kennedy, y se dirige a la Plaza de Bolívar. Allí permanece varias horas, generalmente hasta las dos de la tarde.

Todo ese tiempo escucha un viejo radio que funciona con pilas, esperando encontrar alguna pista que le indique dónde estarán las cámaras. No importa qué tan lejos sea, allá llega.

No trabaja, pues todo se lo dan sus padres. Sin embargo, recoge periódicos viejos y los vende, o hace mandados en el centro para tener para los pasajes en bus. Pero no siempre es necesario, porque incluso los conductores lo reconocen y lo dejan subir gratis. “A veces alguna gente me regaña. Periodistas y camarógrafos sobre todo. Otros me dicen que me quede ahí, que salga disimulado y no me mueva, y yo les hago caso”, menciona Frady, quien confiesa que suele enterarse de lo que va a suceder mientras escucha Alerta Bogotá.

 

Gracias a esto no solo a estado en televisión, sino que también es mencionado en radio y recientemente se enteró que es famoso en redes sociales: “La gente me ha contado que aparezco en ‘Youtú’ y la Internet. Yo de eso no entiendo. En mi casa no tengo de esos aparatos. Yo tengo es celular de los pobres, de los que valen cincuenta mi pesitos”.

Los conciertos también le llaman la atención. Por eso ha sido un asistente constante durante las 23 ediciones de Rock al Parque, que admite que es uno de sus favoritos: “Me gusta el rock. Cuando hay música ‘metálica’ voy y escucho. Lo único que no me gusta es estar en los pogos. He visto que dan patadas y hay sangre y todo eso”.

Vuelve a la casa tipo a las tres de la tarde. Guarda debajo de su cama una colección de banderas, gorras y cassettes, su posesión más preciada. Revisa medios de comunicación buscando encontrar  eventos para el otro día. Finalmente, ya cansado, se acuesta a dormir puntual a las siete de la noche, ansioso por que llegue un nuevo día para intentar hacerse famoso. “Quiero aparecer en televisión toda la vida, hasta que esté bien viejito y no resista”.

Fuente
Sistema Integrado Digital
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