En qué "la embarran" los hombres al ir a la cama - Parte 2 - Amor
Pareja

En qué “la embarran” los hombres al ir a la cama – Parte 2

Para cerrar este tema, cuatro cosas más en las que los varones suelen “meter las patas” cuando quieren sexo.

Para cerrar este tema, cuatro cosas más en las que los varones suelen "meter las patas" cuando quieren sexo.

Continuando con esta serie, donde mencionamos que el sexo masculino está rodeado de mitos, estereotipos y falta de información que suelen convertir los encuentros sexuales y las actividades placenteras en escenarios que se rodean de miedo y factores que impiden lograr la satisfacción esperada, concluimos con los siguientes puntos el análisis de la “envergadura” masculina para este tipo de encuentros.

6.El porno como ejemplo de vida sexual
No hay nada malo en ver porno, si la pareja está de acuerdo en ello. Pero llevar lo que presentan en esas escenas a la vida real es construir la relación sobre un mito. Los estereotipos que genera la pornografía sobre cómo debe ser el sexo crea un nivel de exigencia que genera conflictos en la mente de ambos, no solo sobrepasando los límites de la fantasía (algunas personas luego de cumplir una fantasía buscan llevar el placer a un nivel más alto), sino que puede concluir en impotencia, eyaculación precoz, anorgasmia (o pérdida de la sensación de disfrute del orgasmo), o en un complejo modelo de comparación del tamaño del pene y los senos con los de los actores de esos filmes.

Por eso algunas mujeres rechazan la pornografía, quizás porque ha sido concebida desde esa particular manera masculina de entender la sexualidad. No obstante, muchas parejas pueden usarla para dar más intensidad a su vida sexual; pueden incluso intentar imitar algunas posiciones o fantasías. Sin embargo, debe ser un acto de común acuerdo.

7. El clítoris es lo único que lleva al orgasmo
Si bien esta parte de los genitales femeninos es importante, su uso en exceso o exclusivo puede llevar a la mujer a no recibir placer sino dolor. El clítoris es muy sensible y su sobre-estimulación puede irritarlo y generar una sensación de molestia o incomodidad.

Es como cuando los hombres se masturban con mucha fuerza o sin lubricación y llegan a lastimar su glande. Recuerde que hay más lugares, posiciones y alternativas que pueden hacer que una mujer consiga un orgasmo, además de sus pezones y su entrepierna.

8. El orgasmo como único fin de la relación sexual
A propósito de sobre-estimulaciones, muchos hombres consideran que la meta de una noche de pasión es el hecho de “venirse”. Si la eyaculación no aparece, y por consiguiente no se consigue un orgasmo, entonces no hubo un buen encuentro sexual. Bueno, pues este modelo lo único que hará en usted, mi querido amigo, es dejarlo con una angustia que no es necesaria que cargue en su corazón ni en su pene. La “ansiedad de llegar” puede cambiarse de cuando en vez por un buen encuentro de caricias, risas, una sesión de relajación o un momento de conocer qué otras cosas le gustan a la pareja en medio de un encuentro sexual, lo que puede llevarlo a tener un tiempo de placer más contundente a posteriori en lugar de muchas frustraciones y un posible intento de separación.

No hay duda de que el orgasmo es muy placentero, pero deja de serlo para el hombre y la mujer cuando alcanzarlo los hace “trabajar mucho”. En muchas ocasiones, una relación puede ser agradable para ambos, aunque alguno no haya llegado al orgasmo.

9. Pensar que los gays son los únicos activos y pasivos en una relación
La actividad y la pasividad suelen estar relacionados con quien se deja penetrar, por lo que la segunda siempre está relacionada con las mujeres, quienes son las que permiten que el hombre lleve las riendas, hasta el punto de quedarse calladas y esperar siempre a que sea él quien las obligue a tener sexo y las haga llegar a un orgasmo.

Sin tapujos hay que decir que las relaciones sexuales también cuentan con un componente de egoísmo que puede hacer que usted mantenga una mejor relación si busca satisfacerse de cuando en vez a partir de lo que su pareja le ofrece. Algunas mujeres (y hombres) que pasan de la pasividad a la actividad pueden lograr mejores resultados y satisfacción que aquellos que están acostumbrados a que la costumbre sea que los dominen.

Si se perdió la primera parte de esta entrega, conózcala aquí.

Con información de Minuto Uno

Subir