Placeres de boca en boca: "Chuparlo está de moda" - Amor
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Placeres de boca en boca: “Chuparlo está de moda”

Consejos de Manuel Velandia para mejorar en la práctica de la “Oralidad”.

Consejos de Manuel Velandia para mejorar en la práctica de la "Oralidad".

El título original de este post era “Mamarlo está de moda”; por eso iniciaba el texto diciendo: No me refiero a la lactancia materna (que por desgracia muchas mujeres la abandonan olvidando que la leche materna tiene todos los nutrientes que un bebé necesita, ayuda a que las mujeres pierdan más rápidamente peso luego del parto y mejora los vínculos afectivos madre/hijo), sino al sexo oral -que no es lo mismo que “hablar de sexo”-, lo cual parece estar de moda y no precisamente por eso de los vínculos.

Algunas publicaciones femeninas recomiendan ingenuamente mirar a los ojos al hombre felado…. es un error de principiantes, es como ir a una heladería de moda, comer helado y mirar para el techo… me sorprenden por su ingenuidad:

“Mira a los ojos de tu pareja mientras prácticas el sexo oral, es sumamente excitante. Así mismo, nunca le digas que no mire, sobre todo a los hombres les gusta mirar cuando su pareja practica el sexo oral”.

Bueno, lo primero sería decirle a los lectores que no apaguen la luz, de lo contrario no se ve ni m… así se maten por mirar a su pareja a los ojos.

Lo segundo es que, a quienes les hacen felación —como dicen en España—, no tienen por qué intentar ahogar a la pareja con su pene. Eso de estar a punto de vomitar no es de “buen recibo”; y, tercero, estando de rodillas en el piso no intenten chupar y mirar al mismo tiempo. Evítense un dolor de nuca insoportable.

De la oralidad y otros placeres
La oralidad –aquí no me refiero a hablar bien en público- no es una práctica muy frecuente en las relaciones genitales entre miembros de parejas heterosexuales, aun cuando sí mucho más frecuente entre parejas del mismo sexo, ya sea entre chicas o entre chicos.

Las mujeres suelen catalogarla como algo “sucio” y algunas además las relacionan con las trabajadoras sexuales; en esto tienen razón.

Las chicas suelen ofrecer a sus clientes “tres platos” como parte de la negociación para una “comida completa”, pero usualmente los hombres con poco tiempo (o que desean obtener lo que en casa no incluye su dieta) suelen dirimirse por la fellatio, que no es un plato de la gastronomía italiana sino a eso que en el lenguaje castizo y cotidiano se denomina “mamada”.

Sexo oral de película
El porno video y el cine X, tanto en su versión heterosexual como lésbica y homosexual le han dado un gran énfasis al sexo oral, desde los inicios de la industria pornográfica.

Para los buenos amantes del cine hay escenas memorables de mamadas heterosexuales como las de Boogie Nights; de trabajos grupales u orgías que llaman como en Calígula (1979); ligadas a la homosexualidad mal asumida como sucede en Phillip Morris ¡Te quiero!; centradas en el cunnilingus lésbico tal y como se ve en el Cisne negro (2011); o en el cunnilingus heterosexual de Jade (1995). Tanto en el cine como en la vida real hay que tener cuidado con los piercings tal y como se pudo ver en La cosa más dulce (2002).

Ahora bien si de hacerlo muy bien se trata (incluyendo otros platos y postres) hay que leer y ver al más clásico de los clásicos: Historia de O -Histoire d’O- todo un betseller de la literatura (1954) y el cine erótico (1975).

Si lo que se quiere es solo aprender muy bien la técnica de la fellatio, no se puede dejar de ver Garganta Profunda -Deep Throat- (1972), la más clásica de todas las clásicas películas pornográficas, que además fue exhibida en todo tipo de salas cinematográficas y protagonizada por Linda Lovelace. Para aprender a hacerlo como estrella de cine con amplia experiencia van aquí algunos consejitos.

Sobre cómo mamarlo bien
Muchas mujeres no aprecian lo divertido que puede ser; pero para quienes lo han (o lo hemos) hecho, chupar el pene a un hombre o recibir una buena lamida es uno de los más grandes placeres a experimentar, tanto que algunos hombres intentan hacérselo ellos mismo ¡y lo logran! Bueno, algunas mujeres también se auto-estimulan oralmente.

Somos muchas las personas a las que nos da asco el olor del pene, por lo que una buena manera de neutralizarlo es jugando en la ducha.

De ser posible nunca limpies el pene ¡lávalo! o envía a tu hombre a que lo haga. El agua y el jabón siempre serán buenos aliados, enjabónalo bien y utiliza las bondades del jabón como un lubricante para masturbarlo. Explora a fondo su miembro, enjuágalo y chúpalo mientras estás atenta a sus reacciones.

Ten en cuenta que una buena higiene es importante para volver excitante la situación, no hay nada más molesto que sentir el olor fuerte del esmegma (secreción de las glándulas prepuciales). Una buena afeitada es igualmente importante si eres un hombre que gusta de realizar el sexo oral a otro hombre, porque la fricción de la barba con el glande es supremamente desagradable para la mayoría de los hombres, aun cuando sé que a algunos les excita.

Es triste pensar que siendo algo tan placentero no sepamos hacerlo bien.

Luego de mucha «investigación de campo»… algunos secretitos.
Antes que nada, jamás comiences por el final, no te lances de una a meter el glande en la boca ¡ese es el último paso! Lo primero que debes lograr es producir una muy buena erección.

Si aún está puesta la ropa, desliza las manos suavemente sobre el paquete, abre lentamente su bragueta y sigue acariciándolo; es mejor si estás de rodillas y entre sus piernas. Si la persona se excita con facilidad en pocos segundos estará lista.

Si él es nervioso, su pene puede estar aún doblado dentro de sus calzoncillos. Mantén agarrado su pene y sube a su cara y bésale. Observa si puedes sentir una respuesta; todo movimiento ascendente en su pene es un buen signo.

¡Sácale el miembro y mira cómo está! Si está tieso, lo estás haciendo bien; en otro caso acaricia suavemente los testículos (a algunos les gusta algo fuerte, no te excedas sin consultar previamente). Sujétalos con tu mano menos diestra y con la más hábil toma su pene. Apriétala poco a poco, con presión moderada como si estuvieras masturbándole y prepárate para chupar.

Humedece con la lengua tus labios; es excitante ver hacer este movimiento de lengua, así que déjalo ver mientras lo haces. ¿Quién no se ha comido un helado en cono, barquillo o cucurucho? Si tú lo has hecho, ya tienes algunos puntos ganados…

Un poco de espera produce una agradable tensión. Acércate al glande, respira fuerte sobre él, sóplale con tu aliento tibio. Saca tu lengua de nuevo y tócale con ella, cambiando la velocidad del movimiento que puede ser de un lado a otro o haciendo círculos. Combínalos.

Gira tu cabeza de lado y simula morderle suavemente colocando tus dientes en su balano (la parte larga del pene), como si estuvieras comiéndote una mazorca. Mientras haces lo anterior no olvides estimular los testículos.

Detrás de los testículos hay un lugar muy sensible: el «ni es», que está justo antes del ano partiendo de la base del pene. Puedes tocarle allí con la lengua o estimular con la yema de los dedos. En ese lugar queda justo el origen del músculo que causa la erección.

No olvides tocar con la lengua el contorno del glande, ésta es la parte más sensible del pene. En el frenillo igualmente se debe acariciar con la lengua, incluso algunos hombres son más sensibles allí. Insiste además en poner la punta de la lengua en el orificio del centro, de la parte más saliente del glande; pero no chupes su «cabeza» aún.

Después de jugar un buen tiempo tocando, mordiendo, lamiendo el balano, toqueteando su glande ya es hora de poner su glande en tu boca.

Mira si brota un líquido claro del orificio. Si esto sucede es el momento de aplicar tu decisión sobre qué tipo de riesgos deseas asumir, pues el líquido pre-eyaculatorio tiene una baja presencia del virus que causa el sida (VIH). Si no quieres correr riesgos, es hora de poner el condón con la boca o con la mano. De lo contrario continua con el juego, tal y como vas.

Ya es hora de ponerte ese delicioso «helado» dentro de tu boca. Mete toda su «cabecita» en tu boca caliente. Mantenla allí. Estimula su glande con el roce de tus dientes, mientras su pene entra y sale de tu boca. Ahora, trata de poner todo su pene dentro de tu boca. No te excedas, hazlo lentamente.

Él querrá profundizar más en tu garganta. No le dejes imponerse, pues si no estás mentalmente preparada/o sentirás «horcadas» y ganas de trasbocar.

Si doblas tu cuello apropiadamente, haciendo que desde tu boca hasta la faringe haya un conducto recto, el pene puede entrar completamente, tal y como lo hacía su protagonista en el film «Garganta profunda». No intentes respirar por la boca mientras haces esto, sentirás que te ahogas, debes respirar por la nariz.

Moviéndote tan rápido como tu pareja pueda resistir sin eyacular, desliza tu boca sobre su pene de arriba hasta abajo como si estuvieras «Tirándotelo». Recuerda las técnicas sobre cómo retardar la eyaculación aprendías en el artículo sobre masturbación, este es un buen momento para aplicarlas.

No es recomendable la práctica oral durante mucho tiempo; es mejor parar un poco, jugar eróticamente de otras formas y luego continuar, pues hay un momento en que se siente en el pene un «adormecimiento», se pierde un poco de sensibilidad y por tanto, ya no se disfruta igual.

Tragar o no tragar el se-men es una decisión particular, de ahí que previamente hayamos hablado del condón… ¡Ah! Es mejor hacerlo con uno que tenga saborizante. Los estudios demuestran que el sabor del semen cambia con la dieta alimentaria, así que comidas muy condimentadas producen un sabor fuerte y comidas dulces y frutas producen un sabor y fragancia más agradable, para la mayoría de personas.

Ten cuidado de retroceder un poco cuando sea el momento de la eyaculación, un hombre excitado incrementa el movimiento y la fuerza de su movimiento «penetrativo». Si lo prefieres ten una toallita a mano para que la eyaculación se produzca en este elemento.

Si no te gusta chuparlo, recuerda que es tu decisión y no la de tu pareja; pero él estará, muy seguramente, interesado no sólo en que lo hagas, sino en que lo hagas bien. De todas formas recuerda que es tu derecho no hacer lo que no deseas, así sea del gusto de tu pareja.

Para concluir: si eres el dueño del pene, debes saber que para muchas personas es supremamente molesto sentir unas manos sobre la cabeza, ejerciendo presión. Es necesario tener muchos acercamientos a la práctica para volverse experto/a, así que ten paciencia y disfruta los avances logrados.

Séxitos en tus prácticas… y recuerda: “La práctica hace al maestro” ¡¡o a la maestra!!

Texto de: Manuel Antonio Velandia Mora
Publicado originalmente en el blog “Dejémonos de maricadas” de la Revista Semana y con la autorización del autor.

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